2 Mayo 2016

Inundaciones y Sequías por Ing. Agr. MSc. Pablo Ott

Inundaciones y sequías. 

         Los dichos populares son sabios; Siempre que llovió paró…  y podemos acotar: siempre que paró, después volvió a llover. También cuando chicos y algo nos dolía gemíamos: “ay, ay”, y nos replicaban; “guarda para cuando no hay”.

Ese es el caso del agua, muchas veces sobra, pero tarde o temprano va a volver a faltar y luego va a volver a sobrar. Ya lo sabemos muy bien en este país pero cada vez lo vemos más acentuando. Vivimos con eso y lo aceptamos resignadamente. 

Esta debería ser nuestra obsesión: la administración de este recurso precioso para la gente, las plantas, los animales y todo el planeta: “Hay, hay, guarda para cuando no hay”. 

Ninguna inundación como la vista en estos días va a prevenirse íntegramente aunque se represen todos los cauces de todas las cuencas hidrográficas del país. Sin embargo, cada represa resulta un paliativo frente a muchos excesos y, sin duda, resulta una reserva cada vez más estratégica frente a los déficit. 

Tanto productores como técnicos nos consustanciamos siempre con mejorar los niveles de nutrientes en el suelo para pasturas y cultivos así como proveer de comida a los animales de manera que optimicen su productividad. Pero no hacemos lo mismo con el agua. Eso sólo porque “es gratis” y siempre se da por supuesto de que “abunda” o por lo menos, por el momento. Sin embargo, cuando hay seca, se toma como “una tragedia inevitable”. Las secas, como las inundaciones, son efectivamente tragedias a nivel personal, de “todos los habitantes del país”, del productor en particular y de la economía en general. No se pueden evitar, pero sí se pueden y deben mitigar. 

Con el valor actual de los campos, las haciendas, los costos de los cultivos y las rentas, ese paradigma debe cambiar. Se deben hacer represas para acopiar los excesos y luego regar con ellos. De igual manera, se deben prever redes subterráneas con tubería de distribución de agua en los campos de pastoreo de manera que cualquier potrero y sus divisiones tengan siempre (aún en la peor de las secas) agua de calidad y en abundancia.  

Eso antes no se podía hacer o no se justificaba económicamente. Ahora sí se puede técnicamente y no cabe duda de su resultado económico si se considera el mediano o largo plazo. 

Esas medidas -como la mayoría- no se toman cuando el mar está bravo ni cuando falta el agua; se deciden y ejecutan cuando las aguas vuelven a su cauce y reina la calma.  

Ing. Agr. MSc. Pablo Ott
Director Agua para el Campo.



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